Páginas
Translate
sábado, 9 de marzo de 2013
viernes, 8 de marzo de 2013
SECCIÓN HOY ESCRIBO: QUIERO SER TU MEDIO MELÓN
lunes, 4 de marzo de 2013
LIBERATE DE TI MISMO. EDITORIAL HIPALAGE 2013
Uno de mis relatos ha sido seleccionado para formar parte de este libro tras el fallo del jurado. Os animo a leerlo.
LA TREMENDA
“Donde hay agua hay misterios.” Y señalaba el pozo.
Cada mañana: ¡Niña, tráeme el pan! Al rato: ¡Niña, tráeme un “Celtas cortos”!
Porque fumaba y se jactaba de ello a todas horas. Y yo, con mis ocho años, peregrinaba al estanco para traerle su paquetito blando azul y blanco sujetando las vueltas y esperando no perder ninguna moneda.
Cuando pretendía escabullirme, ella oía el resbalón de la puerta, sacaba la cabeza por la verja y me decía: ¡Perigalla!, ven-te-pa-cá, que te voy a dar una cosilla.
—Luego, abuela. Tengo que irme. Entonces ella me gritaba.
Y yo, ojiplática me acercaba; respetuosa, expectante, y alargaba la mano esperando ver caer cinco duros por los servicios prestados.
—¡Pero coño, arrímate más, que no te voy a comer! Y me arreaba un pedazo de hostión de alucine.
—Pero abuela, ¿qué pasa? Humillada sentía la sangre latir tras el oído. Y callaba.
—Ya tú sabes, ya tú sabes… Pero, lo cierto es que yo no tenía ni idea.
domingo, 3 de marzo de 2013
EL CUARTO DE ORA. CAPITULO 3
LA NOTICIA DE "CUARTO DE CULTURA" DEL PASADO SÁBADO 2 DE MARZO DE 2013
¡Buenos días!. Primer sábado de marzo y toca programa. A las 13.45 horas en Radio Nacional y en "Cuarto de Cultura" hablaremos de la literatura frente a la crisis. De la financiación en la red para editar a través de micro-mecenas a cómo un buen libro puede servir de refugio a una persona que está en la calle. Tendremos nuestras secciones habituales ("El cuarto G", de Gónper; "Hoy libro", de Ricas..."Versión original", de Parages...) y cerraremos con el tercer capítulo de nuestro relato seriado y participativo "Cuarto de Ora" (sin h):. Hoy lo escribe Olga Ruiz. A las dos menos cuarto en Radio 1 y Radio 5 en C-LM.
Esperamos que te guste. Salud y ¡buena radio!
A LA ESPERA DEL ENLACE, AQUÍ OS DEJO EL RELATO
El CUARTO DE ORA. Capítulo 3
Ora lleva siete minutos recostada en la cama observando la chincheta huérfana de la pared. Un punto rojo diminuto donde su mirada se pierde. En la pantalla de su ordenador se puede leer: Dáme tu número, te voy a llamar. Al lado, la fotografía de un chico de unos veinte años de porte atlético: luce torso desnudo y un bañador de estrellas bajo un cielo azul. Es verano por los barcos del fondo, las motos de agua y el resto de la gente que habita ajena a su alrededor. Sonríe y parece feliz.
GRACIAS A JUAN BALLESTEROS Y COMO NO, A ROSA TRUJILLO, POR SU APOYO INCONDICIONAL.
¡Buenos días!. Primer sábado de marzo y toca programa. A las 13.45 horas en Radio Nacional y en "Cuarto de Cultura" hablaremos de la literatura frente a la crisis. De la financiación en la red para editar a través de micro-mecenas a cómo un buen libro puede servir de refugio a una persona que está en la calle. Tendremos nuestras secciones habituales ("El cuarto G", de Gónper; "Hoy libro", de Ricas..."Versión original", de Parages...) y cerraremos con el tercer capítulo de nuestro relato seriado y participativo "Cuarto de Ora" (sin h):. Hoy lo escribe Olga Ruiz. A las dos menos cuarto en Radio 1 y Radio 5 en C-LM.
Esperamos que te guste. Salud y ¡buena radio!
A LA ESPERA DEL ENLACE, AQUÍ OS DEJO EL RELATO
El CUARTO DE ORA. Capítulo 3
Ora lleva siete minutos recostada en la cama observando la chincheta huérfana de la pared. Un punto rojo diminuto donde su mirada se pierde. En la pantalla de su ordenador se puede leer: Dáme tu número, te voy a llamar. Al lado, la fotografía de un chico de unos veinte años de porte atlético: luce torso desnudo y un bañador de estrellas bajo un cielo azul. Es verano por los barcos del fondo, las motos de agua y el resto de la gente que habita ajena a su alrededor. Sonríe y parece feliz.
La
adolescente ha tecleado su número de teléfono y con ciertas dudas, ha
pulsado la tecla enter. Finalmente ha decidido romper la barrera de su
protección informando al sujeto sobre su lugar de residencia, su edad y
su nombre. El miedo y la curiosidad se dan la mano. Por el momento,
el móvil no suena. Lo mira oblicuamente ya que se encuentra apoyado en
la mesilla de su habitación. La pantalla parpadea y surge una alerta:
Low Batery. La adolescente increpa furiosa: ¡Mierda! ¿Dónde puñetas
estará el cargador?
Un nuevo mensaje emerge del vacío de la red: No tengas miedo. No te voy a hacer daño…
GRACIAS A JUAN BALLESTEROS Y COMO NO, A ROSA TRUJILLO, POR SU APOYO INCONDICIONAL.
jueves, 31 de enero de 2013
RELATOS RECUPERADOS 2009. RADIO LIBRE ONDA POLÍGONO
He recuperado estos relatos que andaban por ahí en la red, de un concurso del año 2009. Me ha hecho mucha ilusión verlos porque mi ordenador hizo PIMPAMPUM-FUEGO sin previo aviso a finales del 2009 y perdí casi todo lo anterior a esta fecha.
¡Ala!, a leer un poquito.
En homenaje a los contenidos perdidos... y recuperados.
PUNTO DE INFLEXIÓN*
No sé si escribo desde la rabia, desde la furia, desde el desconcierto, desde la gran mierda o desde el lado más oscuro y malo que anida en mí. Sufro.
Y da igual lo que haya pasado hoy, o ayer, o lo que pueda pasar mañana. Estoy en medio de la nada mirando al suelo y viendo como poco a poco los folios escritos se mueven a su antojo, riéndose, haciendo la ola, el trenecito y bailando la conga. Suspiro resignada; ya ni eso puedo controlar. Observo un ejército de sublevadas palabras que han formado frases-filas y me apuntan sin piedad. Fuego, gritan. Fumo y Sufro.
Aquel que habita en la latitud 0º 11' 25''N- longitud 0º 75'29''E me manda un mensaje cifrado que traducido confirma la existencia de un lugar llamado basurero que me recomienda visitar. ¡Qué romántico!, me digo. No esperaba menos. Persisto en mi desorden. Escucho música y fumo, pero ya, sin saber por qué, me parece que no sufro.
*Dícese del punto impreciso espacio-tiempo donde los problemas existen pero nos dejan de importar.
Escrito el relato observo que es imposible mejorarlo (¡?, se preguntarán por mi pretenciosidad). Lo explico: cuento palabras y está redondo; mil caracteres incluidos espacios. Siento la punzada en el estómago, síntoma de magia y perfección, quizás la esperanza de que algo bueno hay detrás de esta historia tan simple. Pero, aún así, no me fío: repaso los verbos, los adjetivos usados, las tildes, la ortografía y en general todos los signos de puntuación. Pues no, no y no. Sabiendo lo imperfecta que soy, no sé ni cómo ha quedado esto tan perfecto. No hay error. Y entonces veo cómo se mueven despacito pero con buena letra, así, muy bien, al ritmo, buscando su espacio. En orden, uno tras otro, formando frases. Me enfado: Ya os he dicho mil veces que no os disperséis, no juguéis al corro de la patata que ya sois mayorcitos. Venga, caracteres, ánimo, hay que conseguirlo. Sí, sí, por fin: tan juntitos y preciosos. Sólo queda una última comprobación; tendría que ponerme las gafas de hipermétrope por si acaso hay algún esquirol.
¡Ala!, a leer un poquito.
En homenaje a los contenidos perdidos... y recuperados.
Relato 249 . 181 palabras
OLGA RUIZ TRINIDAD
TOLEDO, ESPAÑA
OLGA RUIZ TRINIDAD
TOLEDO, ESPAÑA
No sé si escribo desde la rabia, desde la furia, desde el desconcierto, desde la gran mierda o desde el lado más oscuro y malo que anida en mí. Sufro.
Y da igual lo que haya pasado hoy, o ayer, o lo que pueda pasar mañana. Estoy en medio de la nada mirando al suelo y viendo como poco a poco los folios escritos se mueven a su antojo, riéndose, haciendo la ola, el trenecito y bailando la conga. Suspiro resignada; ya ni eso puedo controlar. Observo un ejército de sublevadas palabras que han formado frases-filas y me apuntan sin piedad. Fuego, gritan. Fumo y Sufro.
Aquel que habita en la latitud 0º 11' 25''N- longitud 0º 75'29''E me manda un mensaje cifrado que traducido confirma la existencia de un lugar llamado basurero que me recomienda visitar. ¡Qué romántico!, me digo. No esperaba menos. Persisto en mi desorden. Escucho música y fumo, pero ya, sin saber por qué, me parece que no sufro.
*Dícese del punto impreciso espacio-tiempo donde los problemas existen pero nos dejan de importar.
Relato 250 . 168 palabras
OLGA RUIZ TRINIDAD
TOLEDO, ESPAÑA
LENTESOLGA RUIZ TRINIDAD
TOLEDO, ESPAÑA
Escrito el relato observo que es imposible mejorarlo (¡?, se preguntarán por mi pretenciosidad). Lo explico: cuento palabras y está redondo; mil caracteres incluidos espacios. Siento la punzada en el estómago, síntoma de magia y perfección, quizás la esperanza de que algo bueno hay detrás de esta historia tan simple. Pero, aún así, no me fío: repaso los verbos, los adjetivos usados, las tildes, la ortografía y en general todos los signos de puntuación. Pues no, no y no. Sabiendo lo imperfecta que soy, no sé ni cómo ha quedado esto tan perfecto. No hay error. Y entonces veo cómo se mueven despacito pero con buena letra, así, muy bien, al ritmo, buscando su espacio. En orden, uno tras otro, formando frases. Me enfado: Ya os he dicho mil veces que no os disperséis, no juguéis al corro de la patata que ya sois mayorcitos. Venga, caracteres, ánimo, hay que conseguirlo. Sí, sí, por fin: tan juntitos y preciosos. Sólo queda una última comprobación; tendría que ponerme las gafas de hipermétrope por si acaso hay algún esquirol.
Relato 251 . 199 palabras
OLGA RUIZ TRINIDAD
TOLEDO, ESPAÑA
OLGA RUIZ TRINIDAD
TOLEDO, ESPAÑA
LOS CRISTALES BONITOS
Llevo tiempo buscando los cristales bonitos. Sé que estaban en un baúl chino, dentro de una bolsa de terciopelo, entre un soldadito de plomo y una Nancy enfermera (así los recuerdo). Mi madre se empeñaba en guardarlos siempre, por miedo a que me los tragase o los perdiera; por eso, encontrarlos era siempre tan divertido ¡Serendipity!, -gritaba al localizarlos dentro de la funda del sofá, o dentro de una maceta, o en el falso fondo de un armario del baño, o en una tulipa de una antigua lámpara de lectura, por citar algunos ejemplos. Iban apareciendo y desapareciendo sin orden en los lugares más inverosímiles. Ella me decía que los cristales tenían alma y se colocaban en aquellos sitios donde encontraban rayitos de felicidad. Y yo me lo creía.
Mi madre murió hace dos años y desde entonces, encontrarlos se ha convertido en mi gran obsesión. Sé que los cristales bonitos están aquí, en algún lugar de la casa y son unas valiosas joyas como así lo confirman los certificados de autenticidad que encontré junto al testamento. O quizás, ¿fueron felices en el bolsillo de mi madre al morir?
Llevo tiempo buscando los cristales bonitos. Sé que estaban en un baúl chino, dentro de una bolsa de terciopelo, entre un soldadito de plomo y una Nancy enfermera (así los recuerdo). Mi madre se empeñaba en guardarlos siempre, por miedo a que me los tragase o los perdiera; por eso, encontrarlos era siempre tan divertido ¡Serendipity!, -gritaba al localizarlos dentro de la funda del sofá, o dentro de una maceta, o en el falso fondo de un armario del baño, o en una tulipa de una antigua lámpara de lectura, por citar algunos ejemplos. Iban apareciendo y desapareciendo sin orden en los lugares más inverosímiles. Ella me decía que los cristales tenían alma y se colocaban en aquellos sitios donde encontraban rayitos de felicidad. Y yo me lo creía.
Mi madre murió hace dos años y desde entonces, encontrarlos se ha convertido en mi gran obsesión. Sé que los cristales bonitos están aquí, en algún lugar de la casa y son unas valiosas joyas como así lo confirman los certificados de autenticidad que encontré junto al testamento. O quizás, ¿fueron felices en el bolsillo de mi madre al morir?
jueves, 17 de enero de 2013
Revista ALUMNI.UCLM. 5. (Enero 2013). Asociación de antiguos alumnos
Este número nos dedica un apartado a ilustratura y a tres relatos con su puntito de humor. Muchas gracias a Esther Fernández, responsable de la revista de Antiguos Alumnos de Castilla La- Mancha, por su cariño y disponibilidad.
Y para quien tenga problemas de enlazar; aquí adjunto la publicación:
Este es el enlace a la revista de la revista. Véase la página 24-25-26
http://issuu.com/fundacionuclm/docs/alumni5/25
Y para quien tenga problemas de enlazar; aquí adjunto la publicación:
Este es el enlace a la revista de la revista. Véase la página 24-25-26
http://issuu.com/fundacionuclm/docs/alumni5/25
lunes, 14 de enero de 2013
lunes, 31 de diciembre de 2012
jueves, 27 de diciembre de 2012
MICROrreLATOS: 1 AL DÍA. Recopilación DIC 2012
RAREZAS
De pequeños, Pedro siempre llevaba pegamento encima; era su extraña obsesión porque le gustaba etiquetar con notas amorosas o indecorosas la espalda de cualquiera. Le daba un gustirrinín especial ser pillado in fraganti y no podía controlarlo. Con los años sustituyó el pegamento por el celo y finalmente se decantó por la high tech de los post it. Todo comenzó el día de los santos inocentes con el inmaculado muñequito blanco y la frasecita: “ Soy tonto” y ha terminado con algunos episodios muy poco divertidos de revuelta discotequera y noche de cárcel incluida. Es un problema salir con él. Ni cuándo ni cómo lo hace sigue siendo una incógnita y, evidentemente, todo un arte. Yo ya he sufrido unos cuantos puñetazos por sus ocurrencias.
Hoy me ha llamado por teléfono. Pedro, tenemos que hablar…creo que tengo un vicio no controlado. No te preocupes, cuenta conmigo, colega. Soy tu amigo.
Lo peor de todo; no tiene solución. Lleva diciendo esto treinta años.
EL CUADRO
Cuando le conocí tenía la cabeza en los pies, a ras del suelo, rodando como balón al azar de las pataletas ajenas. Al mes tenía la cabeza en su sexo; todo el día excitado. Transcurrido un mes y medio más comenzaron a entrar en juego los sentimientos y la cabeza ascendió al corazón. Finalmente, a los tres meses, conseguí ponerle la cabeza en su sitio, donde siempre debió estar; sobre los hombros. Y pinté un cuadro titulado “Las etapas del amor”, con cuatro viñetas que simbolizaban al puro estilo de cubismo neo-sucio,¾ mi estilo¾, en perfecta secuencia esta historia. Pero eso sí, utilicé un rojo pasión de fondo mezclado con aceite de linaza, diluyente y suave para dar por terminada esta obra con un barniz protector mate. Al cuarto mes, se lo regalé. No entendió nada.
OTRA MAS
Adivina, adivinanza, me dijo:
Estaba tan borracho que al día siguiente se dio cuenta de que la tipa a la que no entendía la noche anterior seguía sin entenderla por la mañana.
Solución: Era alemana.
Risas.
EL TEMA ESTRELLA
No quería ni hablar del tema “ Yolanda”. Había pasado de un extremo a otro en cuestión de tres días y cinco docena de magdalenas. Ni mentar la síntesis existencial en busca de las teorías correctas del amor, la enfermedad, el ego, la muerte y la vida. Lejos de ser saludable aquella presencia era totalmente tóxica. Eso de excavar en uno mismo buscando el itinerario correcto —que no tiene por qué ser un atajo—; eso de mirar la luz de tu interior—aquí dentro está todo oscuro—; eso de andar por el desfiladero de la esperanza… A mi edad ya no tengo complejo de topo, lo de los Scout ya no me va ni me viene, la brújula de mi vida está guiada por impulsos presentes, nada de rutas o itinerarios prefijados, no creo que haya más luz que la de fuera, la que viene del sol y de la electricidad, así que, Yolanda… por Dios, haz un favor a la humanidad: cómprate una moto y piérdete.
TAJ MAHAL
India. Taj Mahal. Una vuelta y un deseo: encontrar el amor verdadero.
Adelaida avanzaba descalza en torno al monumental y fastuoso palacio. Rezaba un padrenuestro y apretaba las manos en el interior de los bolsillos de su pantalón, sin tener muy claro si aquel acto era terrenal o espiritual.
Miró al cielo, la luna anaranjada y redonda asomaba entre palmeras. Cómplice le guiñó un ojo. Sonrió. Adelaida era ya una madurita de cuarenta y tantos. Soltera. Descalza y sorteando ratas se santiguó según sus costumbres. Anillo cerrado con éxito. Algo confundida se sentó en el blanco mármol del suelo para apreciar el monumento a cierta distancia y un hombre que acababa de dar la vuelta también, cien pasos detrás de ella, se le acercó para pedirle fuego.
Y era él.
viernes, 7 de diciembre de 2012
SECCIÓN: HOY ESCRIBO.
RELATO EL INCONSCIENTE CONSCIENTE
Hoy os presento un relato escrito en el año 2003, recuperado y revisado en el 2012. Habla de la soledad durante el proceso creativo. Y lo difícil que es separar lo consciente de lo inconsciente. Un relato fantástico, sencillo y sin pretensiones. Disfrutadlo.
Hoy os presento un relato escrito en el año 2003, recuperado y revisado en el 2012. Habla de la soledad durante el proceso creativo. Y lo difícil que es separar lo consciente de lo inconsciente. Un relato fantástico, sencillo y sin pretensiones. Disfrutadlo.
El inconsciente consciente
"Existe algo más importante que la lógica: la imaginación".
ANÓNIMO
“Y tú, lector, ¿Has aprendido a ver el burro con alas dentro del joyero de tu esposa? ¿Has sentido el olor del mar y los vientos de paisajes inexistentes a través de ventanas opacas? ¿Has visto las risas de las ranas en las caras de los niños? Espero que así sea, tendrás algo ganado: un refugio placentero y acogedor llamado Imaginación”.
ÉL estaba siempre dentro de mi cabeza. Y era muy creativo ¾que si lo era¾, tanto, que no me permitía descansar. Se divertía mucho jugando entre los pliegues de mi memoria. Siempre era ÉL el que se escondía.
Al principio, sus posiciones eran controlables. En el momento justo que yo quería, le buscaba, le despertaba de su aletargamiento y ÉL, siempre bondadoso, me regalaba alguna historia fugaz de mi infancia que creía olvidada. ¾En aquel tiempo, yo iba en su búsqueda a propósito, esa era la verdad¾.
Poco a poco evolucionó. Y se volvió ansioso e impaciente. Aquel juego le gustaba tanto que quería que estuviera buscándole a todas horas. Entonces, las reglas de su particular escondite cambiaron. Y yo cedí, ante la idea emocionante de crear y crear relatos sinceros; de los de corazón, de los que sientes emerger cual marabunta de hormigas en la barriga y el palpitar de las venas parietales en cada pulsación del teclado, ¾o por lo menos, eso me parecía a mí¾.
Finalmente se tornó opresivo; ya no era yo la que le buscaba, ÉL me asustaba brutalmente cuando menos lo esperaba: a la hora del café, en esquina tras comprar tabaco, bajando las escaleras del metro, en la salita de mi casa, mientras mandaba un mensaje de móvil o hablaba por webcam, al saludar a mis padres, al rozar la mano de aquella mujer enferma del hospital, al dar el pésame a mi amiga por la muerte de su hijo… ÉL siempre, siempre, siempre me sobresaltaba y me angustiaba a partes iguales, incluso me producía un vómito repentino, una revolución de mis entrañas, una reacción corporal a su intención parasitaria y de efectos enfermizos, pero era totalmente inútil. No estaba en mi estómago. Estaba en mi cabeza. Adquiría distintas personalidades: era el niño recién nacido chupón de pechos, el jovenzuelo que levanta las faldas a todas las chicas del colegio, el ligón de playa, el adolescente salido, la madre mártir, el enfermo incurable, el infiel, el amante, el calvo ¾y, ¿el calvo? Curioso que también se tornara en al personalidad de un calvo, quizás, en un intento de hacerme infeliz derivado de mi extraña obsesión por los calvos. Me inquietaba, me distorsionaba la realidad a todas horas. No me dejaba vivir. Era obsesivo, compulsivo, y me requería a cada instante. Me agotaba de día y de noche. Toda yo era un mar de nervios en constante tempestad, hasta extenuarme. Y yo no podía dejar de escuchar sus palabras. Y quería morir y a la vez vivir porque era a partes iguales divertido y placentero pero increíblemente adictivo e insociable. Pagar un coste alto por renunciar a vivir mi propia vida, consentir que me utilizara cómo una marioneta en un teatro llamado papel en blanco, inmaculado, dispuesto a plasmar sus palabras constantemente. No entendía ni quería hacerlo, que yo tenía que descansar, desconectar, salir de su feudo de Taifas de vez en cuando para tomar aire fresco; un aire limpio y necesario. Le odié. Le odié por manipularme tan brutalmente que planifiqué el castigo. Tanto tiempo buscando mi doble en ese extraño y fascinante mundo masculino y resultó que llevaba el encuentro conmigo, programado en mis genes, por dentro, desde pequeñita: en esos veranos de piscinas y primeras sensualidades compartidas. Había generado poco a poco al monstruo. El caso es que estaba tan adentro, como un virus de mortal belleza crepuscular, atado a una inexistente cadenita que apretaba pero no ahogaba, que no ahogaba pero apretaba... y que me seducía por encima de todas las cosas.
Un buen día, harta ya de estar sentada delante del ordenador escribiendo y escribiendo decidí salir a dar un paseo por el Parque de la Arganzuela con mi sobrina Marta. Vi a una gitana rumana de pelo canoso, con un montón de globos multicolores con las formas de los dibujos animados preferidos “Mickey Mouse, Dora la Exploradora , Barbie Sirena , Bob Sponja, y un sin fin más de personajes infantiles desconocidos para mí. No pude evitarlo y le compré uno. La sonrisa y el beso de un niño no tiene precio. Al llegar a casa soltamos los globos y esos objetos rellenos de Helio se quedaban adosados al techo, ingrávidos, suspendidos, controlables. Si los metías dentro de una habitación no se movían casi y se comenzaban a deshinchar poco a poco. En ese mismo instante encontré, sin pretenderlo, mi solución. Lo pensé, lo sopesé, lo medité y lo reconsideré. Me dolía la cabeza rabiosamente por aquel plan descabellado. ÉL tenía que dejarme descansar. Así que me encaminé a la tienda de gominolas de María, que seguía tan arrugada como siempre; no era capaz de recordarla con ninguna arruga de más ni de menos hasta allí donde retrocedía con mi memoria.
Moras, chicles de sandía, bombones de chocolate negro, palomitas y patatas fritas.
¾¿Qué, lo de siempre? ¾preguntó sonriendo.
¾No, hoy no… Hoy no lo necesito. Es un día de decisiones importantes, no es un día DDIC (Depresión degenerativa impulsiva comestible).
¾Bueno, como estamos. Y entonces, ¿qué se te apetece?
¾Hoy me das una bolsa de globos grandes.
Regresé a casa y me senté en el sofá para reflexionar. Tenía que encontrar el momento apropiado para hacerlo. El caso es que ÉL aparecía y desaparecía sin previo aviso, con proverbial desconsideración en cuando algún otro elemento se interponía en mis pensamientos. Usaría las palabras justas. Pretendía ser original. Nada de elaboradísimos poemas con nínfulas y demás elementales, que utilicé en anteriores tentativas, despertándole todavía más. Esta vez sería la definitiva. Establezco mis propias bases y determinaciones y me animo a no desistir. ÉL lo intuía pero no quería creérselo. Tenía muy claro que debía librarme de él y no paraba de atormentarme la idea de que aquella determinación fuera para siempre. Cogí el globo… me levanté… me oprimía el pecho… no sabía si iba a poder ejecutar el plan. Sujeté nuevamente el globo, lo acerqué a mi boca. Debía intentarlo…. ¡No puedo! ¡No puedo! ¡No puedo, mierda!¾Vencida, rendida, confusa y derrotada a partes iguales me dejé caer en el sofá queriendo despertar de la pesadilla. Me pellizqué el muslo hasta hacerme daño. Pero, por desgracia para mi y mi muslo, todo era real. Hice tiempo distraída con la tele intentando no pensar en nada para no provocarle más.
¾Ahora o nunca¾ Pues ahora, y con decisión. Me levanté rauda y veloz y antes de que ÉL pudiera darse cuenta ya había soplado fuerte dentro del globo y le había mandado dentro.
Respiré aliviada. El globo comenzó a moverse irritado, lo anudé rápidamente para que no pudiera salir. Me quedé de golpe extrañamente tranquila. ÉL gritaba, pataleaba, se enfurecía y comenzaba a botarme en la mano… No lo entendía. Su energía en movimiento me desquiciaba porque trasmitía a través de mi brazo impulsos eléctricos. Por fin, tras varios minutos, se calmó. Batalla ganada. Lo había conseguido. Ese había sido su castigo necesario. Le encerré… pero sólo por un tiempo. Le hablaba de vez en cuando. «No te preocupes. No me hagas llorar. Van a ser solo unos días. Sabes que no puedo con esto. Se lo contaba todo como un confidente, se reía a veces.» Consiguió aceptar su situación de aislamiento dentro de esa burbuja de plástico poco a poco. Algunas noches se revolvía más y se frotaba con el gotelé del techo con saña, esperando romper su prisión y liberarse. Recuerdo una ocasión, incluso, en la que se acercó peligrosamente a la lámpara. La luz le gustaba. ¿O pretendía reventar el espacio que ocupaba tan liso, frío y oscuro? Le cogí y le até con un cordel al respaldo de la silla. Gritó desesperado y se me escapó de las manos al menos tres veces antes de que consiguiera atarle. Yo lo entendía. Pero era indudable que aquella decisión había sido lo mejor para mí.
Salir de paseo, totalmente necesario. Son Montuno y los boleros de Machín en mi “ipod” . Oler los árboles y sentir el palpitar de su sabia bajo la corteza en un abrazo natural me tranquilizaba. (Háganlo, si no lo han probado, métanse en un bosque y abrácense con sinceridad a la pulsación vegetal de la corteza de un árbol, escuchen sus silencios, respiren el olor de sus anillos de vida, sientan sus esencias milenarias…) Siempre obtengo resultado: relax para mis sentidos y paz para compensar mis desvaríos y chaladuras. Me sentí libre y disfruté del sencillo paseo, y luego un helado, y luego unas risas sinceras con mis amigos, y luego una noche de sexo desbordado con Manuel en su casa rural de Somolinos, y luego… yo a secas y mis circunstancias. Lo suficiente.
Pasaron los días y el globo empezó a deshincharse. Tuve miedo de perderle. Así que se me antojó pincharlo y abrir la boca de nuevo para que regresara. Lo hice, con la sensación de que no funcionaría. Lo cierto era que le había echado de menos un poquito. Vamos, que sí, que le había echado de menos de verdad de las verdades. Para qué negarlo: sus sustos y sorpresas, principalmente.
Me entendí más y mejor; cómo las locuras en las que se embarcan determinados temperamentos artísticos tienen tantas direcciones como una rosa de los vientos...y la veleta de mi vida, había tomado un nuevo rumbo: recuperarlo. La obsesión y necesidad más imperiosa. Lo hice, no muy convencida de que funcionara. Pero funcionó…ÉL salió disparado a través de la aguja, me erizó todos los pelos de la mano, ascendió por mi brazo, se encaramó al hombro, giro por mi cuello y se introdujo vorazmente en mi boca… Allí estaba, instalado a sus anchas nuevamente en mi cabeza. Me provocó una inexplicable felicidad. Al menos había aprendido la lección: era mi siervo y no yo su esclava. Muchas veces después repetí la misma acción. Cuando quería hacer cosas por mí misma soplaba dentro del globo y desaparecía de mi vida por unos días. Pero pasó… pasó lo irreparable. Un día le dejé dentro del globo, en mi cama, recostado en la almohada y cuando llegué ya no estaba. Una chica mejicana (de pelo azul y ojos verdes ultramar, nunca la pregunté si eran o no lentillas, pero ya nunca lo sabré) que contraté para ayudarme con las tareas domésticas, lo debió pinchar y tirar a la basura.
Ahora, desgraciadamente, puedo intuir qué fue de nuestro último adiós. Hoy la he visto en un programa de televisión. Mi Carmina, la que movía el polvo de mi casa y limpiaba mis mierdas, también desapareció sin decirme adiós aquel día. ÉL, mi inconsciente creativo, fue consciente… Y lo hizo a propósito, por estar sometido a mi tiranía de usar y desusar a mi antojo. Ahora lo sé. Se marchó con ella no hará más de un año. Y Carmina, vertiginosamente, se ha convertido en la mejor actriz porno del mundo. Con menos esfuerzo, sin carrera universitaria y haciendo algo que parece que le gusta en Red Tube. Una forma, como otra cualquiera, de usar la imaginación y ganarse la vida. Ella sí supo aprovechar la creatividad de ÉL. ¡Lista!
Respiro resignada. Tres, dos, uno: FIN.
ANÓNIMO
Suscribirse a:
Entradas (Atom)















