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sábado, 10 de agosto de 2013
lunes, 15 de julio de 2013
miércoles, 22 de mayo de 2013
jueves, 9 de mayo de 2013
SECCIÓN HOY ESCRIBO: DOS HISTORIAS EN TORNO A UN CAFÉ
Tenemos que hablar. Lo dijo tan alto y claro, tan seguro de sí mismo que a mí
me produjo vértigo.
Mañana a las ocho en el Café de la esquina, ese que llaman The Third Stop. ¿ Lo conoces? Sí, sí, claro.
Cuando llegué, él ya esperaba. Me miró con cierto desprecio y me confirmó las sospechas: mi ensayo no valía un pimiento. El mundo era una basura. Su matrimonio, la gran mierda. Su círculo, una inmundicia integral. Que lo odiaba todo. Y a mí, a mí más que a nadie. Por un momento pensé partirle la cara de un puñetazo, pero el café se alió conmigo: estaba hirviendo y se abrasó la boca.
Después, el silencio y...un inicio tan inesperado como cómplice de eso que llaman amistad.
Mañana a las ocho en el Café de la esquina, ese que llaman The Third Stop. ¿ Lo conoces? Sí, sí, claro.
Cuando llegué, él ya esperaba. Me miró con cierto desprecio y me confirmó las sospechas: mi ensayo no valía un pimiento. El mundo era una basura. Su matrimonio, la gran mierda. Su círculo, una inmundicia integral. Que lo odiaba todo. Y a mí, a mí más que a nadie. Por un momento pensé partirle la cara de un puñetazo, pero el café se alió conmigo: estaba hirviendo y se abrasó la boca.
Después, el silencio y...un inicio tan inesperado como cómplice de eso que llaman amistad.
tan
Sandy va a llegar. Nueva York está desierta. El amante hace una foto con su ipod 4 y la envía. Acompaña este texto: "Nadie debería salir a la calle a partir de las doce PM. Las autoridades han avisado de que tocará tierra aproximadamente a las cuatro de la madrugada hora española. No tengo miedo porque no tengo nada que perder. Sólo he encontrado un vagabundo en las escaleras del Metropolitan Museum sentado tomando café americano. Espera. Dice que nació en una casa llena de obras de arte: Renoir, Picasso, Matisse y Manet... Me mira, sonríe con una boca de dos dientes y añade: ¡Brindemos! Hace mucho frío. Tiemblo. Me siento vagamundos...y te quiero. Pase lo que pase, te quiero". Detalles: De/Recibido hoy a las 3.59 h.
domingo, 10 de marzo de 2013
SECCIÓN COLABORAZIONO: COSAS QUE PASAN...
Todos tenemos la obligación de contar lo que pasa, cada uno con sus poéticas interiores, con sus recursos; dar testimonio de cómo estamos viviendo esta crisis. Aquí os presento estos Microrrelatos que describen esas cosas que ni nos gustan, ni queremos ver, pero pasan...
En esta ocasión, la realidad supera la ficción.
En esta ocasión, la realidad supera la ficción.
sábado, 9 de marzo de 2013
SECCIÓN HOY ESCRIBO: LUGARES PARA HABITAR
Los lugares donde habitamos somos nosotros mismos. Un tema arquitectónico, pero en este caso tratado desde un punto de vista más antropológico. He utilizado como recurso los mircrorrelatos para que me acompañes durante este pequeño viaje; tranquilamente, pensando en tu lugar. Cuando termines, respóndete: ¿dónde habitas tú realmente?
viernes, 8 de marzo de 2013
SECCIÓN HOY ESCRIBO: QUIERO SER TU MEDIO MELÓN
lunes, 4 de marzo de 2013
LIBERATE DE TI MISMO. EDITORIAL HIPALAGE 2013
Uno de mis relatos ha sido seleccionado para formar parte de este libro tras el fallo del jurado. Os animo a leerlo.
LA TREMENDA
“Donde hay agua hay misterios.” Y señalaba el pozo.
Cada mañana: ¡Niña, tráeme el pan! Al rato: ¡Niña, tráeme un “Celtas cortos”!
Porque fumaba y se jactaba de ello a todas horas. Y yo, con mis ocho años, peregrinaba al estanco para traerle su paquetito blando azul y blanco sujetando las vueltas y esperando no perder ninguna moneda.
Cuando pretendía escabullirme, ella oía el resbalón de la puerta, sacaba la cabeza por la verja y me decía: ¡Perigalla!, ven-te-pa-cá, que te voy a dar una cosilla.
—Luego, abuela. Tengo que irme. Entonces ella me gritaba.
Y yo, ojiplática me acercaba; respetuosa, expectante, y alargaba la mano esperando ver caer cinco duros por los servicios prestados.
—¡Pero coño, arrímate más, que no te voy a comer! Y me arreaba un pedazo de hostión de alucine.
—Pero abuela, ¿qué pasa? Humillada sentía la sangre latir tras el oído. Y callaba.
—Ya tú sabes, ya tú sabes… Pero, lo cierto es que yo no tenía ni idea.
domingo, 3 de marzo de 2013
EL CUARTO DE ORA. CAPITULO 3
LA NOTICIA DE "CUARTO DE CULTURA" DEL PASADO SÁBADO 2 DE MARZO DE 2013
¡Buenos días!. Primer sábado de marzo y toca programa. A las 13.45 horas en Radio Nacional y en "Cuarto de Cultura" hablaremos de la literatura frente a la crisis. De la financiación en la red para editar a través de micro-mecenas a cómo un buen libro puede servir de refugio a una persona que está en la calle. Tendremos nuestras secciones habituales ("El cuarto G", de Gónper; "Hoy libro", de Ricas..."Versión original", de Parages...) y cerraremos con el tercer capítulo de nuestro relato seriado y participativo "Cuarto de Ora" (sin h):. Hoy lo escribe Olga Ruiz. A las dos menos cuarto en Radio 1 y Radio 5 en C-LM.
Esperamos que te guste. Salud y ¡buena radio!
A LA ESPERA DEL ENLACE, AQUÍ OS DEJO EL RELATO
El CUARTO DE ORA. Capítulo 3
Ora lleva siete minutos recostada en la cama observando la chincheta huérfana de la pared. Un punto rojo diminuto donde su mirada se pierde. En la pantalla de su ordenador se puede leer: Dáme tu número, te voy a llamar. Al lado, la fotografía de un chico de unos veinte años de porte atlético: luce torso desnudo y un bañador de estrellas bajo un cielo azul. Es verano por los barcos del fondo, las motos de agua y el resto de la gente que habita ajena a su alrededor. Sonríe y parece feliz.
GRACIAS A JUAN BALLESTEROS Y COMO NO, A ROSA TRUJILLO, POR SU APOYO INCONDICIONAL.
¡Buenos días!. Primer sábado de marzo y toca programa. A las 13.45 horas en Radio Nacional y en "Cuarto de Cultura" hablaremos de la literatura frente a la crisis. De la financiación en la red para editar a través de micro-mecenas a cómo un buen libro puede servir de refugio a una persona que está en la calle. Tendremos nuestras secciones habituales ("El cuarto G", de Gónper; "Hoy libro", de Ricas..."Versión original", de Parages...) y cerraremos con el tercer capítulo de nuestro relato seriado y participativo "Cuarto de Ora" (sin h):. Hoy lo escribe Olga Ruiz. A las dos menos cuarto en Radio 1 y Radio 5 en C-LM.
Esperamos que te guste. Salud y ¡buena radio!
A LA ESPERA DEL ENLACE, AQUÍ OS DEJO EL RELATO
El CUARTO DE ORA. Capítulo 3
Ora lleva siete minutos recostada en la cama observando la chincheta huérfana de la pared. Un punto rojo diminuto donde su mirada se pierde. En la pantalla de su ordenador se puede leer: Dáme tu número, te voy a llamar. Al lado, la fotografía de un chico de unos veinte años de porte atlético: luce torso desnudo y un bañador de estrellas bajo un cielo azul. Es verano por los barcos del fondo, las motos de agua y el resto de la gente que habita ajena a su alrededor. Sonríe y parece feliz.
La
adolescente ha tecleado su número de teléfono y con ciertas dudas, ha
pulsado la tecla enter. Finalmente ha decidido romper la barrera de su
protección informando al sujeto sobre su lugar de residencia, su edad y
su nombre. El miedo y la curiosidad se dan la mano. Por el momento,
el móvil no suena. Lo mira oblicuamente ya que se encuentra apoyado en
la mesilla de su habitación. La pantalla parpadea y surge una alerta:
Low Batery. La adolescente increpa furiosa: ¡Mierda! ¿Dónde puñetas
estará el cargador?
Un nuevo mensaje emerge del vacío de la red: No tengas miedo. No te voy a hacer daño…
GRACIAS A JUAN BALLESTEROS Y COMO NO, A ROSA TRUJILLO, POR SU APOYO INCONDICIONAL.
jueves, 31 de enero de 2013
RELATOS RECUPERADOS 2009. RADIO LIBRE ONDA POLÍGONO
He recuperado estos relatos que andaban por ahí en la red, de un concurso del año 2009. Me ha hecho mucha ilusión verlos porque mi ordenador hizo PIMPAMPUM-FUEGO sin previo aviso a finales del 2009 y perdí casi todo lo anterior a esta fecha.
¡Ala!, a leer un poquito.
En homenaje a los contenidos perdidos... y recuperados.
PUNTO DE INFLEXIÓN*
No sé si escribo desde la rabia, desde la furia, desde el desconcierto, desde la gran mierda o desde el lado más oscuro y malo que anida en mí. Sufro.
Y da igual lo que haya pasado hoy, o ayer, o lo que pueda pasar mañana. Estoy en medio de la nada mirando al suelo y viendo como poco a poco los folios escritos se mueven a su antojo, riéndose, haciendo la ola, el trenecito y bailando la conga. Suspiro resignada; ya ni eso puedo controlar. Observo un ejército de sublevadas palabras que han formado frases-filas y me apuntan sin piedad. Fuego, gritan. Fumo y Sufro.
Aquel que habita en la latitud 0º 11' 25''N- longitud 0º 75'29''E me manda un mensaje cifrado que traducido confirma la existencia de un lugar llamado basurero que me recomienda visitar. ¡Qué romántico!, me digo. No esperaba menos. Persisto en mi desorden. Escucho música y fumo, pero ya, sin saber por qué, me parece que no sufro.
*Dícese del punto impreciso espacio-tiempo donde los problemas existen pero nos dejan de importar.
Escrito el relato observo que es imposible mejorarlo (¡?, se preguntarán por mi pretenciosidad). Lo explico: cuento palabras y está redondo; mil caracteres incluidos espacios. Siento la punzada en el estómago, síntoma de magia y perfección, quizás la esperanza de que algo bueno hay detrás de esta historia tan simple. Pero, aún así, no me fío: repaso los verbos, los adjetivos usados, las tildes, la ortografía y en general todos los signos de puntuación. Pues no, no y no. Sabiendo lo imperfecta que soy, no sé ni cómo ha quedado esto tan perfecto. No hay error. Y entonces veo cómo se mueven despacito pero con buena letra, así, muy bien, al ritmo, buscando su espacio. En orden, uno tras otro, formando frases. Me enfado: Ya os he dicho mil veces que no os disperséis, no juguéis al corro de la patata que ya sois mayorcitos. Venga, caracteres, ánimo, hay que conseguirlo. Sí, sí, por fin: tan juntitos y preciosos. Sólo queda una última comprobación; tendría que ponerme las gafas de hipermétrope por si acaso hay algún esquirol.
¡Ala!, a leer un poquito.
En homenaje a los contenidos perdidos... y recuperados.
Relato 249 . 181 palabras
OLGA RUIZ TRINIDAD
TOLEDO, ESPAÑA
OLGA RUIZ TRINIDAD
TOLEDO, ESPAÑA
No sé si escribo desde la rabia, desde la furia, desde el desconcierto, desde la gran mierda o desde el lado más oscuro y malo que anida en mí. Sufro.
Y da igual lo que haya pasado hoy, o ayer, o lo que pueda pasar mañana. Estoy en medio de la nada mirando al suelo y viendo como poco a poco los folios escritos se mueven a su antojo, riéndose, haciendo la ola, el trenecito y bailando la conga. Suspiro resignada; ya ni eso puedo controlar. Observo un ejército de sublevadas palabras que han formado frases-filas y me apuntan sin piedad. Fuego, gritan. Fumo y Sufro.
Aquel que habita en la latitud 0º 11' 25''N- longitud 0º 75'29''E me manda un mensaje cifrado que traducido confirma la existencia de un lugar llamado basurero que me recomienda visitar. ¡Qué romántico!, me digo. No esperaba menos. Persisto en mi desorden. Escucho música y fumo, pero ya, sin saber por qué, me parece que no sufro.
*Dícese del punto impreciso espacio-tiempo donde los problemas existen pero nos dejan de importar.
Relato 250 . 168 palabras
OLGA RUIZ TRINIDAD
TOLEDO, ESPAÑA
LENTESOLGA RUIZ TRINIDAD
TOLEDO, ESPAÑA
Escrito el relato observo que es imposible mejorarlo (¡?, se preguntarán por mi pretenciosidad). Lo explico: cuento palabras y está redondo; mil caracteres incluidos espacios. Siento la punzada en el estómago, síntoma de magia y perfección, quizás la esperanza de que algo bueno hay detrás de esta historia tan simple. Pero, aún así, no me fío: repaso los verbos, los adjetivos usados, las tildes, la ortografía y en general todos los signos de puntuación. Pues no, no y no. Sabiendo lo imperfecta que soy, no sé ni cómo ha quedado esto tan perfecto. No hay error. Y entonces veo cómo se mueven despacito pero con buena letra, así, muy bien, al ritmo, buscando su espacio. En orden, uno tras otro, formando frases. Me enfado: Ya os he dicho mil veces que no os disperséis, no juguéis al corro de la patata que ya sois mayorcitos. Venga, caracteres, ánimo, hay que conseguirlo. Sí, sí, por fin: tan juntitos y preciosos. Sólo queda una última comprobación; tendría que ponerme las gafas de hipermétrope por si acaso hay algún esquirol.
Relato 251 . 199 palabras
OLGA RUIZ TRINIDAD
TOLEDO, ESPAÑA
OLGA RUIZ TRINIDAD
TOLEDO, ESPAÑA
LOS CRISTALES BONITOS
Llevo tiempo buscando los cristales bonitos. Sé que estaban en un baúl chino, dentro de una bolsa de terciopelo, entre un soldadito de plomo y una Nancy enfermera (así los recuerdo). Mi madre se empeñaba en guardarlos siempre, por miedo a que me los tragase o los perdiera; por eso, encontrarlos era siempre tan divertido ¡Serendipity!, -gritaba al localizarlos dentro de la funda del sofá, o dentro de una maceta, o en el falso fondo de un armario del baño, o en una tulipa de una antigua lámpara de lectura, por citar algunos ejemplos. Iban apareciendo y desapareciendo sin orden en los lugares más inverosímiles. Ella me decía que los cristales tenían alma y se colocaban en aquellos sitios donde encontraban rayitos de felicidad. Y yo me lo creía.
Mi madre murió hace dos años y desde entonces, encontrarlos se ha convertido en mi gran obsesión. Sé que los cristales bonitos están aquí, en algún lugar de la casa y son unas valiosas joyas como así lo confirman los certificados de autenticidad que encontré junto al testamento. O quizás, ¿fueron felices en el bolsillo de mi madre al morir?
Llevo tiempo buscando los cristales bonitos. Sé que estaban en un baúl chino, dentro de una bolsa de terciopelo, entre un soldadito de plomo y una Nancy enfermera (así los recuerdo). Mi madre se empeñaba en guardarlos siempre, por miedo a que me los tragase o los perdiera; por eso, encontrarlos era siempre tan divertido ¡Serendipity!, -gritaba al localizarlos dentro de la funda del sofá, o dentro de una maceta, o en el falso fondo de un armario del baño, o en una tulipa de una antigua lámpara de lectura, por citar algunos ejemplos. Iban apareciendo y desapareciendo sin orden en los lugares más inverosímiles. Ella me decía que los cristales tenían alma y se colocaban en aquellos sitios donde encontraban rayitos de felicidad. Y yo me lo creía.
Mi madre murió hace dos años y desde entonces, encontrarlos se ha convertido en mi gran obsesión. Sé que los cristales bonitos están aquí, en algún lugar de la casa y son unas valiosas joyas como así lo confirman los certificados de autenticidad que encontré junto al testamento. O quizás, ¿fueron felices en el bolsillo de mi madre al morir?
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